KIMYA, joyería artesanal. Conociendo a Sonia Ollero.

Conocíamos a Sonia Ollero, joyera y diseñadora, hace casi 2 años cuando se unió a nuestra plataforma de venta de artesanía online. Desde entonces nos sorprende con increíbles piezas y nuevas colecciones. Trabajo que Sonia empieza en el taller y no finaliza hasta que llega a casa del comprador procurando siempre la satisfacción plena de su cliente.

Sonia es el motor de la firma KIMYA, joyería artesanal, cuyo nombre (kimya) sintetiza todo lo que para su creadora significa el oficio: la transmutación de metales, la magia del crisol, el silencio, el momento y el diálogo con el metal. Marca de joyas contemporáneas realizadas a mano en plata de ley, oro, latón, cobre, perlas, piedras, esmaltes y resinas. Piezas únicas y series limitadas. Joyas muy personales con sello propio.

kimya, joyería artesanal

Con el tiempo hemos ido conociendo a Sonia y KIMYA se ha convertido en una de las marcas de cabecera que representa los valores y filosofía de MANOS ES MÁS. Queremos que tú también la conozcas y, superando su “miedo escénico”, hemos logrado que ella misma nos cuente más sobre su trabajo.

Sonia Ollero y Kimya, joyería artesanal

Sonia ¿cuándo y cómo te inicias en el mundo de la joyería artesanal?

Empiezo en el mundo de la joyería hace ya más de una década cuando inicié mis estudios de orfebrería en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos N3 de Madrid. Allí aprendí a realizar teteras y otros objetos grandes en latón, alpaca y cobre, principalmente. Me formé después en la técnica de Esmalte al Fuego sobre cobre con la que desarrollé mi primer proyecto de venta al público. Cuanto a las técnicas específicas de la joyería artesanal soy autodidacta aunque también he trabajado en el taller de algunas joyerías aprendiendo el oficio.

Soy una persona de mente inquieta que he hecho mis pinitos con la cerámica, el hierro, la pintura en seda… Cuento con una formación multidisciplinar que intento reflejar en mi trabajo y con más de diez años en este oficio artesanal.

¿Y cómo definirías tu forma de trabajar? ¿Cuáles son tus objetivos?

Me muevo por la constancia y por el empeño en hacer las cosas bien, con tiempo, dedicación y atención. Mi objetivo es que quienes tienen una de mis joyas sientan que cuentan con algo más que un objeto y que, a pesar de su reducido tamaño, le dediquen el espacio que se merece.

Trabajo creyendo que estoy creando “joyas que visten”, no solamente un complemento sino una pieza personal y distintiva (de la misma forma que lo hace un sombrero).

Mis joyas han viajado más que yo, gracias al comercio electrónico, y me encanta pensar que en un rincón en Rusia, por ejemplo, una mujer ha elegido vestirse con mis pendientes ese día porque le hacen sentir bien, distinguida y femenina.

¿Cuál es tu inspiración? ¿en qué te apoyas para crear tus colecciones?

La inspiración es algo muy complejo… Creo que solo el pensar, sentir, emocionarse… el simple hecho de estar vivo, puede ser inspirador. Pienso que cuando escoges una disciplina artística como profesión, en parte, buscas verter en ella toda esa experiencia inspiradora resultado de la propia existencia.

En mi día a día me inspira casi todo, dependiendo de la época y mi estado de ánimo. Puede inspirarme un recuerdo, frases de un libro, una escultura, la arquitectura, ilustraciones, y la naturaleza que ha sido una de las constantes durante mucho tiempo.

También me inspiro con la propia materia. Con el metal, por ejemplo, por su dureza y su posibilidad de ser moldeado. Las gemas son fuente de inspiración constante por su inconmensurable belleza, también. Y me inspira mi hija, su belleza y alegría.

A veces, eso sí, hay periodos de sequía inspirativa ¡y es muy molesta!

¿Cuál dirías que es tu mejor trabajo? ¿de qué pieza te sientes más orgullosa?

Hay piezas de las que guardo muy buen recuerdo, bien por las emociones que me hicieron sentir al realizarlas o bien porque fueron un reto técnico.

Del primer grupo recuerdo con mucho cariño los Pendientes Diálogos. Éstos son mis preferidos. Aún recuerdo la luz del sol entrando en mi taller y la alegría embriagadora al trabajarlos cuando las ideas que bailaban en mi cabeza iban tomando forma y convirtiéndose en estos pendientes.Pendientes Kimya

Recuerdo también con cariño el Anillo Evolución-Involución que supuso para mi una terapia en los inicios de la crisis económica, destape de los casos de corrupción y estallido del despropósito en el que vivimos.Anillo Kimya, joyería artesanal

 

Del segundo grupo, como pieza de gran dificultad, destacaría el Brazalete Neuronas en plata de ley. Encargo de una estudiante de biología, de ahí su nombre, y un verdadero reto de ejecución para mi. Este brazalete es una pieza de la que estoy muy orgullosa por su belleza, pienso que es muy bonito, y porque realmente estaba bien hecho.Brazalete Neuronas Kimya, joyería artesanal

También estoy muy contenta por el Anillo Perla de Tahití que fue elegido por el Vogue para su sección Jewellery Designer Profile en 2015. Anillo realizado en plata oxidada, con un diseño orgánico y contemporáneo.Anillo Tahití Kimya

Por otra parte, la joyería es continuo aprendizaje y desarrollo, así que cada vez que consigo aplicar una nueva técnica y realizarla con destreza, me siento muy satisfecha y con más impulso para seguir.

Descubre el trabajo de Kimya en la tienda online que tiene en nuestra plataforma. Encárgale exclusivas piezas de joyería contemporánea y artísitica si buscas una joya especial con significado y sentido.

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